El Pau D'Arco y sus Propiedades Curativas 

Numerosas tribus indígenas de la Amazonia colombiana han utilizado esta planta como remedio medicinal para combatir las úlceras de estómago, regular la menstruación e incluso para tratar la malaria con resultados positivos. Hoy se sabe que posee una corteza rica en diversos principios activos –aceites esenciales, ceras, saponinas, naftoquinonas y resinas– que actúan como agentes depurativos, tónicos sanguíneos, regeneradores celulares, inhibidores de gérmenes y estimulantes de las defensas. Además, suelen tener una acción sedante, analgésica y diurética. Pero el principio activo mas importante es el  lapachol cuya estructura es similar a la vitamina K, lo que explica su acción sobre la coagulación de la sangre. Es también un agente antibacteriano natural con efectos probados sobre la Candida albicans, una levadura intestinal que coloniza fácilmente el organismo.

Los indígenas americanos elaboran con las flores rosadas del pau d’arco un jarabe efectivo contra la tos, mientras que la corteza del lapacho amarillo tiene reconocidas propiedades antifebriles y, rallada en infusión, la usan contra las picaduras de víbora.

Usos terapéuticos

Aunque las virtudes medicinales del pau d’arco provienen de las tribus indígenas de América, el estudio de sus componentes ha extendido sus ya tradicionales aplicaciones a diversas patologías:

Oncología: el té de pau d’arco se recomienda como tratamiento específico antitumoral, especialmente en los cáncer de esófago, faringe, pulmón y páncreas.

Infecciones: el lapachol inhibe el crecimiento de las bacterias gram + y de ciertos hongos. Es especialmente efectivo para tratar la candidiasis sistémica.

Dermatología: la maceración de una cucharada sopera de pau d’arco en medio vaso de agua es ideal para cicatrizar heridas, mitigar los brotes de psoriasis y eliminar afecciones por hongos, bacterias y parásitos.

Otras aplicaciones: es útil para tratar la anemia, la artritis, el asma, las cistitis, la diabetes, la gastritis, las úlceras pépticas, los eccemas, los pólipos intestinales, las venas varicosas y múltiples patologías infecciosas o degenerativas. La infusión de lapacho limpia el organismo, refuerza las defensas y aporta oligoelementos esenciales como el calcio, el potasio, el hierro, el manganeso, el boro y el cinc. Se prepara hirviendo una cucharada sopera de corteza de lapacho durante 5 minutos en 250 ml de agua. Se deja reposar 10 minutos y se cuela antes de ingerir. Una taza al día es suficiente para mantener el organismo en forma. Para tratar afecciones, deberá incrementarse a 3-4 tazas diarias o utilizar en forma de extracto fluido concentrado: 3 a 6 cucharadas soperas al día (adultos) o de postre (niños), que deberán tomarse diluidas en un poco de agua antes de cada comida

En la medicina herbaria americana se le considera como astringente, antinflamatorio, analgésico, antioxidante, antimicrobiano, antimicótico, antiviral, antiparasitario y laxante y se utiliza en el tratamiento de: paludismo, anemia, colitis, infecciones respiratorias, gripe, tos, infecciones micóticas, fiebre, artritis, mordeduras por serpientes, impétigo, sífilis, cáncer, úlceras cutáneas, infecciones gastrointestinales, candidiasis, diabetes, prostatitis, estreñimiento y alergias.

Se ha reportado su uso en otras condiciones tales como lupus, leucemia, hepatopatías, enfermedad de Hodgkin, osteomielitis, enfermedad de Parkinson y psoriasis.

Estudios clínicos

En un estudio realizado en Venezuela, investigadores de la Facultad de Farmacia de la Universidad Central de Venezuela (UCV) demostraron que las naftoquinonas de Palo de Arco mostraron significativa actividad citotóxica contra células tumorales de adenocarcinoma de pulmón, cáncer mamario y cáncer de colon.

En un estudio realizado en 1968, el lapachol demostró fuerte actividad antineoplásica en ratas. Otro estudio realizado en 1975 demostró que prolonga el tiempo de vida en más de 80% en ratones inoculados con células leucémicas. Un estudio realizado en 1980 en nueve pacientes con diversos tipos de cáncer (hígado, riñón, mama, próstata y cuello uterino) demostró que el lapachol puede disminuir la masa tumoral y reducir el dolor causado por el tumor. En ese estudio se logró la remisión completa de 3 de los pacientes.

Varios estudios demostraron una actividad tripanocida significativa sobre la forma infectiva sanguínea (tripomastigote) de Tripanosoma cruzi, causante de la enfermedad de Chagas, eliminando 95,7% de los parásitos.

Otro estudio demostró que el lapachol tiene un efecto esquizonticida leve (20% de inhibición) sobre Plasmodium falciparum. Aunque este efecto no fue significativo, el mismo estudio demuestra que otras naftoquinonas ofrecen efectos antimaláricos fuertes, incluso superiores a los tratamientos convencionales con cloroquina y quinina.

Dos estudios demuestran que el lapachol y otras naftoquinonas impiden la penetración de cercarias de Schistosoma mansoni, convirtiéndose así en el único tratamiento preventivo contra la Schistosomiasis.

El lapacho y sus derivados han demostrado potente acción contra la proliferación de queratinocitos, comparable a la de fármacos utilizados en el tratamiento de la psoriasis, como la antralina.

Un estudio en ratas y conejillos de indias, revela que el lapachol ofrece efectos contra las úlceras gastroduodenales, aparentemente por cambios en el contenido proteico de los jugos gástricos.

El lapacho contiene muchos componentes que no se disuelven en agua, así que hacer té de la hierba no es la mejor idea. Es mejor tomar corteza en polvo y encapsulada; la dosis habitual es de 300 a 500 mg, 3 veces al día. La corteza interna del árbol de lapacho se considera la parte más efectiva de la planta.

Cuando se toma en dosis normales, no se ha encontrado que el lapacho provoque ningún efecto secundario. Sin embargo los estudios acerca de la lapachona plantean serias preocupaciones sobre la seguridad del lapacho para mujeres embarazadas, debido a que al igual que las células del cáncer, las células de un feto en desarrollo se dividen rápidamente. Un estudio en animales también encontró que el lapachol provocó muerte fetal. De manera que no debe utilizarse por mujeres embarazadas o amamantando.

      

 

        

 

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